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27 Abr
Noticias

Compra eficiente y saludable

Hacer una compra eficiente, en estos tiempos en que las autoridades recomiendan reducir las salidas a comprar a una vez por semana y hacer una compra grande cuantitativamente, pide seguir una serie de pasos, tanto si se opta por la compra online o el servicio a domicilio como si se va presencialmente al mercado. En este segundo caso, haremos una compra eficiente si, tanto antes como durante y después de la salida, adoptamos una serie de puntos.

La lista de la compra

El primero es de sentido común y consiste en preparar una lista de la compra y, siempre que sea posible, dar el pedido por teléfono para que lo tengan a punto en el puesto y así tengamos que pasar poco tiempo en el mercado.

Cuando la hagamos, debemos tener en cuenta que quedarse en casa, aunque nos mantengamos activos, comporta una reducción de la energía que gastamos habitualmente, además de correr el peligro de tener más sensación de hambre ya que no seguimos la rutina marcada por nuestras ocupaciones diarias. Para neutralizar estos dos hechos es muy importante que en la lista de la compra se priorizen la fruta fresca, verdura de temporada y legumbres, se eviten los alimentos ricos en azúcares y grasas y la comida ultraprocesada y se recuerde que la mejor bebida es el agua.

Para poder practicar una alimentación equilibrada, nos interesa conocer un poco las propiedades nutricionales de los alimentos. Por eso va bien saber que las verduras y hortalizas contienen principalmente vitaminas, minerales, fibra y agua; la fruta, hidratos de carbono, agua y fibra; los cereales, tubérculos y legumbres, hidratos de carbono ( y las últimas también proteínas); la carne blanca y el marisco, proteínas; la carne roja, los embutidos, la casquería, el pescado blanco y azul, los huevos o los frutos secos, proteínas y grasas, y los lácteos, hidratos de carbono, proteínas y grasas.

Tanto nevera como despensa deben tener un espacio para conservas y semiconservas, en especial el pescado salado, las conservas de pescado azul (atún, sardinas, caballa...), de verduras y de legumbres; aceitunas; la fruta seca, que aporta muchos nutrientes, vitaminas y minerales (tanto la desecada como por ejemplo dátiles, uvas y ciruelas pasas, higos o orejones, como las nueces, avellanas, almendras, pistachos o piñones), que se pueden añadir a desayunos o meriendas, solos o combinados com zumos de fruta fresca, yogures, etc; arroz y varios tipos de pasta, harina, huevos, cebolla, ajo y patatas.

En cuánto a la fruta y verdura, hay que aprovechar las temporadas, que nos mantendrán el producto comprado en buenas condiciones durante más tiempo y, para la carne y el pescado, recordar que se puede congelar e irlo consumiendo (una vez descongelado correctamente, mediante la nevera, nunca en el sobre de la cocina o en el fregadero a temperatura ambiente) cuando lo necesitemos. Nuestros vendedores no solo os cortarán carne y pescado según como queráis cocinarlo, sinó que os lo prepararán para que lo podáis congelar fácilmente.

En la nevera pondremos yogures, huevos, platos cocinados, pescado y carne frescos, quesos, verduras como lechugas, espinacas, brócoli o endívias y frutas como cerezas, frambuesas, uva o arándanos. En el congelador pondremos carne, pescado y verduras ya congeladas o por congelar, gambas o pan, mientras que en la despensa irán las conservas, patatas, frutos secos, arroz, pasta, chocolate, sal, harina, legumbres secas, hortalizas como cebollas, tomates, pimientos o calabazas y frutas como naranjas, manzanas, plátanos, y melones o sandías sin cortar.

Ir al mercado

Llega la hora de ir al mercado y hay que seguir el conjunto de recomendaciones de que ya hemos ido informando, como ir solos, llevar siempre nuestra bolsa o carro de la compra, mantener una distancia mínima de 1,5 metros com los otros clientes y venedores, entrar en el mercado por los accesos más próximos al puesto en el que queremos comprar, no tocar los alimentos con las manos y siempre que podamos, pagar con tarjeta para evitar tocar dinero. Además, si podemos, aprovechemos el desplazamiento al mercado para hacer la compra a personas que han de evitar salir de casa, como los mayores, o comprar para más de una família.

Una vez en casa

Ahora queda guardar la compra en neveras, armarios y despensas. En la nevera pondremos siempre bien a la vista los productos con una duración más corta para consumirlos antes. A la hora de guardarlos, haremos caso de los consejos de los vendedores (si hay que lavarlos antes, si deben ir en bolsas abiertas, cerradas u otro tipo de recipientes, si necesitan frío o no, etc.). Si optamos por la congelación, pondremos los productos en recipientes o bolsas para congelar e indicaremos siempre la fecha de congelación.