18 Abr
Producto
Alimentos para el confinamiento: conservas
Queremos ayudaros a hacer una compra fresca saludable y que se adapte al máximo a las restricciones de movimiento de estos dias tan complicados. Por eso os proponemos productos que, por la durabilidad, la versatilidad y la temporalidad, pueden facilitaros un poco la vida, tanto si sois unos cracs de los fogones como si no.
Hoy os proponemos las conservas, un buen invento que data de finales del siglo XVIII y que con el tiempo, aunque ha cambiado poco, ha mejorado mucho el proceso de cara a la higiene y seguridad del alimento que conserva. Como ventajas tienen la durabilidad (de 1 a 5 años), que están a punto para usarlas en cualquier momento, ocupan poco espacio en la despensa y no generan gasto de energia ya que no necessitan ni refrigeración ni congelación. En este último punto, una aclaración: boquerones y anchoas son semi-conservas, por lo tanto necesitan frío.
Las propiedades nutritivas de los alimentos en conserva son, en principio, las mismas que las de los frescos, ya que ni proteínas, ni hidratos de carbono, ni grasas, ni la mayor parte de los minerales o las vitaminas solubles en grasas como A, D, E y K, se ven afectadados por el proceso de conservación, según los expertos. A pesar de eso, una dieta basada en conservas no es saludable, ya que durante el proceso de conservación se le añaden más sal, azúcares y conservantes de los que hay que consumir en una alimentación adequada. En relación a la seguridad del contenido, hay que tener sentido común y rechazar las latas con golpes,óxido, etiquetas rotas o que estén hinchadas. Y no comerlas si, cuando las abrimos, el líquido interior tiene burbujas o huele mal.
En nuestro país, las conservas más comunes son el atún, las sardinas, los mejillones y otros mariscos, las aceitunas, las legumbres, algunas frutas y verduras y, con menos frecuencia, carne. Normalmente, las asociamos a vermús y aperitivos, pero también se pueden convertir en ingredientes de platos más elaborados, como arroces, pasta o incluso algunos guisos.
Hoy os proponemos las conservas, un buen invento que data de finales del siglo XVIII y que con el tiempo, aunque ha cambiado poco, ha mejorado mucho el proceso de cara a la higiene y seguridad del alimento que conserva. Como ventajas tienen la durabilidad (de 1 a 5 años), que están a punto para usarlas en cualquier momento, ocupan poco espacio en la despensa y no generan gasto de energia ya que no necessitan ni refrigeración ni congelación. En este último punto, una aclaración: boquerones y anchoas son semi-conservas, por lo tanto necesitan frío.
Las propiedades nutritivas de los alimentos en conserva son, en principio, las mismas que las de los frescos, ya que ni proteínas, ni hidratos de carbono, ni grasas, ni la mayor parte de los minerales o las vitaminas solubles en grasas como A, D, E y K, se ven afectadados por el proceso de conservación, según los expertos. A pesar de eso, una dieta basada en conservas no es saludable, ya que durante el proceso de conservación se le añaden más sal, azúcares y conservantes de los que hay que consumir en una alimentación adequada. En relación a la seguridad del contenido, hay que tener sentido común y rechazar las latas con golpes,óxido, etiquetas rotas o que estén hinchadas. Y no comerlas si, cuando las abrimos, el líquido interior tiene burbujas o huele mal.
En nuestro país, las conservas más comunes son el atún, las sardinas, los mejillones y otros mariscos, las aceitunas, las legumbres, algunas frutas y verduras y, con menos frecuencia, carne. Normalmente, las asociamos a vermús y aperitivos, pero también se pueden convertir en ingredientes de platos más elaborados, como arroces, pasta o incluso algunos guisos.